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Mi desempeño académico

Lo que sabía y no sabía en el aprender a aprender por competencias

Antes de iniciar la materia, comprendía el concepto de “competencias” como la capacidad de ser competente en algo, estar a la altura de los desafíos que se presentaran y encontrar la manera de resolverlos. Es decir, lo asociaba principalmente con el hecho de cumplir adecuadamente con una tarea o dar respuesta ante una situación. Este entendimiento era válido, aunque limitado, pues aún desconocía la profundidad que implica el enfoque por competencias dentro del ámbito educativo.

       En el desarrollo de la asignatura descubrí que aprender por competencias requiere un esfuerzo mucho más amplio de lo que imaginaba. No sabía la complejidad que existe detrás de una investigación ni la variedad de formas de medir datos, analizarlos y presentarlos adecuadamente. Con el trabajo constante comprendí que aprender a aprender es un proceso que exige organización, disciplina y claridad sobre los objetivos que se desean alcanzar en cada actividad. Además, pude identificar habilidades personales que no había reconocido en mí, como el compromiso y la iniciativa, las cuales fueron fundamentales para cumplir con las tareas solicitadas. Sin embargo, también enfrenté dificultades importantes, especialmente en cuanto al liderazgo dentro del equipo. El mal liderazgo fue un reto compartido por todos, incluyendo el mío, y considero que esto se debió en gran parte a la falta de experiencia en este tipo de actividades dentro del ámbito académico.

 

Mi aprendizaje áulico y virtual

     Durante las clases presenciales, aunque no participaba mucho verbalmente, mantenía siempre una postura atenta. Escuchaba con atención las explicaciones, tomaba notas y procuraba poner en práctica lo que se analizaba o discutía. Este estilo de aprendizaje me permitió comprender mejor los contenidos y relacionarlos con los trabajos realizados en equipo e individualmente.

        En el espacio virtual, complementaba mi aprendizaje con consultas en Google para aclarar términos que no conocía o reforzar conceptos. Utilicé también la página del maestro como recurso principal, además de buscar videos, lecturas y resúmenes que me ayudaran a reforzar ciertos temas antes de aplicarlos en las actividades. Para el diseño de mi PEEA trabajé con la plataforma Wix, lo cual implicó un proceso de aprendizaje adicional, ya que no la había utilizado antes. Avanzaba en mi proyecto semana con semana, organizando las secciones, revisando la información y ajustando los elementos que permitieran un mejor desarrollo del portafolio.

 

Lo aprendido y lo que falta por seguir mejorando en mi propio proceso de aprendizaje

           A lo largo del desarrollo del AOP, pude reconocer una serie de aprendizajes que marcaron de manera significativa mi proceso formativo. Comprendí que aprender implica mucho más que memorizar contenidos: requiere pensar críticamente, analizar información y relacionarla con situaciones reales. De acuerdo con Tobón (2013), el aprendizaje por competencias implica integrar saberes, habilidades, actitudes y valores para actuar de manera adecuada frente a distintos desafíos, y considero que este enfoque fue clave para entender cómo desarrollar mis propias capacidades académicas y personales.

       En este proceso también identifiqué avances importantes. Uno de ellos fue mi capacidad para organizarme, gestionar mis tareas y tomar decisiones académicas con mayor autonomía. Asimismo, fortalecí competencias como la iniciativa, el pensamiento crítico y la autorregulación, elementos que Perrenoud (2004) considera esenciales para desenvolverse en contextos educativos y laborales actuales. El compromiso con mis actividades y la disposición para mejorar cada entrega fueron aprendizajes que no solo me ayudaron en la materia, sino que me aportaron herramientas para mi formación profesional en Ciencias de la Educación.

Sin embargo, también me di cuenta de que aún hay aspectos que debo seguir fortaleciendo. Principalmente, necesito mejorar en el trabajo colaborativo y en el liderazgo, pues comprendí que coordinar un equipo requiere comunicación asertiva, escucha activa y claridad en los objetivos. Asimismo, es necesario seguir afianzando la capacidad de análisis para interpretar información, evaluar fuentes y presentar resultados de manera más estructurada. Como menciona Díaz Barriga (2010), el aprendizaje profundo requiere vincular la teoría con la práctica, reflexionar sobre lo aprendido y seguir construyendo conocimientos a partir de experiencias nuevas.

         Finalmente, entendí que el aprendizaje es un proceso continuo. Me falta seguir desarrollando competencias disciplinares propias de mi carrera, como la planeación educativa, el análisis pedagógico y la capacidad de evaluar procesos formativos. También debo continuar fortaleciendo competencias genéricas y transversales que son necesarias para la vida, como la comunicación efectiva, la resolución de problemas y la toma de decisiones responsables. Reconocer todo esto me permite tener claridad sobre el camino que aún debo recorrer para consolidar un perfil profesional competente y comprometido con mi formación integral.

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